christian iv

EL REACCIONISMO TRANSVERSAL 03

In cooperativa, discriminación lingüística, fonética, héctor, lenguas originarias, lenguosos, paula molina, polo ramírez on 31 Enero 2010 at 9:03 PM

lo sucedido en la cooperativa no fue exactamente una reflexión pensada y preparada sobre el lenguaje, sino que surgió, con aparente espontaneidad, en una conversación entre paula molina y polo ramírez en el programa “lo que queda del día” del martes 15 de diciembre de 2009

todo iba normal, como todas las tardes. la voz entusiasta y simpática de paula molina nos invitaba a participar en el “quien llama paga”, cuando, de pronto, no puede emitir de la mejor manera la palabra “también” porque un “a través” dicho un par de palabras antes le produjo una mala pasada. nada del otro mundo, insisto. menos para el señor polo ramírez, que lo ve como una perfecta instancia para lanzar su batería de comentarios lenguajosos, algunos enmarcados en el siempre buen consejero sentido común, otros derechamente llenos de prejuicios lingüísticos, lamentablemente, muy irreflexivos y naturalizados, no solo en el señor ramírez, sino en una gran mayoría de santiaguinos (y de chilenos, probablemente)

paula molina deja la pelota en el área: “la te erre, que además en chile tiene una desviación de pronunciación como social”. digamos que paula, en ese momento, está tratando de constatar un fenómeno de norma bastante extendido en el sur y centro de chile. la selección léxica “desviación” es bastante problemática, porque ya tiene una connotación negativa y porque supone que la secuencia de coarticulación oclusiva dental + una vibración apicoalveolar sería algo así como lo neutro, por no decir lo correcto, en español de chile. confusión solucionable, creo yo, con una pequeña explicación que podría darse sobre tendencias de pronunciación en español del sur y centro de chile en relación al dífono, generalización de una pronunciación más fricativa aparentemente desde concepción hacia el norte y una reacción por parte de grupos acomodados de santiago tendientes a una pronunciación más bien africada. los maestros de fonética de la universidad de concepción están investigando en todo su profundidad dicho fenómeno. a esta manera africada de emitir el dífono, tan propia de nuestra presidenta, de nuestros políticos, de nuestros conductores televisivos, es a la que se refiere paula molina, pues la señala como propia de los patrones de la nana en la película homónima.

pero ahí el señor ramírez se lanza una de las frases más discriminatorias que se haya escuchado en radio cooperativa:”la trutruca déjenla en la casa”. claro está, con los dífonos supuestamente fricativos, pero que a él le salen africados, en un curioso juego de emisión refleja. un poco más tarde polo ramírez vuelve a emitir involuntariamente el dífono de manera africada y ya solo le queda reir. y a paula molina, con su risa cristalina y amena, también

el tema importante, a mi modo de ver, son las asociaciones que ambos locutores generan a partir de un fenómeno articulatorio que, imposible negarlo, está fuertemente marcado socialmente en el español capitalino. ramírez lo asocia al desprestigio y lo metaforiza en una representación mapuche. molina lo asocia a la gente que justamente genera juicios públicos en chile. no advierten que están hablando de dos fenómenos distintos relacionados con la misma secuencia fonética y eso ha permitido que desplieguen sus concepciones sociales sobre el lenguaje


la trutruca déjela en la casa
, dice polo ramírez y actualiza uno de los más fuertes fundamentos en los que se conjuga el verbo de la discriminación lingüística en chile. el gran rodolfo lenz asoció, a fines del siglo xix, y con evidente y estricto afán descriptivo antropológico, tal como se entendía ese afán para la época, muchas de las características del “español de chile” con un sustrato indígena, tal como elegantemente se decía por entonces. era una hipótesis de trabajo, a veces apoyada y a veces criticada por otros lingüistas, pero era solo eso: la hipótesis de que algunas características de nuestro acento tendrían su origen en rasgos del mapuzungún, entre ellos la fricativización del grupo /tr/ y de la palatal áfona. Independiente del valor teórico de dicha descripción, lo cierto es que tal aseveración ha estado funcionando desde entonces como un argumento “lógico” que justificaría, que daría base de sustento, a conductas de discriminación lingüística y que tienen, en su lógica más profunda, una radical discriminación étnica y social. el periodista polo ramírez hace eco de ese sistema naturalizado para, a través de su mención de la “trutruca”, actualizar una fuerte discriminación en el país.

y es más, el señor ramírez recupera la idea fuerza de la filósofo cordua, esa de que la clase dirigente del país comete doble pecado al solo imitar a los patanes (re-leer) cuando, a reglón seguido, indica, en impersonal por supuesto, “hay malas costumbres que cuesta mucho evitar, cuesta mucho hacer desaparecer. ¡Cuesta tanto, Paula, que incluso llegan a ser incorporadas al idioma!”. Y remata señalando que el voseo (bonaerense y chileno, con una antológica señal de sorpresa de paula molina, al confundir voseo con solo el voseo pronominal) serían casos en los que estas “malas costumbres” se han expandido sin que nada ni nadie lo haya podido evitar. la gente culta, en términos ramirezcos, está presa de estas desviaciones del lenguaje y solo le queda asumirlas. o consultárselas a héctor véliz mesa, imposible de no mencionar e imposible de no asociar también con esta constante discriminatoria en medios capitalinos.

“malas costumbres difíciles de erradicar”. concluye finalmente el ya O’Higginis del lenguaje polo ramírez. y a regañadiente dice que se deben aceptar… cómo no, si su tribuna es una radio que orgullosamente se declara(ba) luchadora por los derechos de los chilenos. no es fácil, sin embargo, ser un integrador, un humanista, qué digo, un progresista en asuntos del lenguaje, incluso siendo un progresista político o hablando desde esa testera. y si hasta ellos discriminan…

ahí quedó, entonces, transmitido para todo el país, un 15 de diciembre, y una vez más quizás como tantas otras, una palabra mapuche como digno ejemplo de burla, prejuiciación y diferenciación discriminatoria en nuestros medios sociales.

EL REACCIONISMO TRANSVERSAL 02

In discriminación lingüística, discursos, fonoaudiólogos, lenguosos, prensa, the clinic on 22 Enero 2010 at 8:03 PM

gente que habla con la papa en la boca

el otro medio “progresista” que validó discriminación lingüística fue el the clinic, en un número especial que preparó, a fines de 2009, sobre los cuicos

entrevista the clinic

la tesis aparente del artículo es que los cuicos hablan como cuicos y que esa manera específica de hablar, ese acento, no se trae en los genes, sino que se aprende en la adolescencia. se adquiere. se obtiene. se alcanza. qué elemento lingüístico caracteriza, sobre los demás, esta caricaturización… el hablar “con la papa en la boca”. qué explica esta “deformación”… la conciencia que tendrían los cuicos de que el fundamental típico de los chilenos (ese hablar agudo) está socialmente prejuiciado. quién es el Bello de ocasión… el fonoaudiólogo cristian godoy

la primera parte de la entrevista me parece, hasta cierto punto, lúcida. los individuos que se consideran pertenecientes a una suerte de elite económica reconocen, ya que participan de la transacción de discriminación lingüística a diario, que ciertos elementos de la cáscara discursiva evidencian con alta potencia dicha pertenencia o no pertenencia. la evaluación de los elementos que marcarían negativamente ese ser parte de la elite no solo se evitan sino que movilizan recursos extremos que radicalizan la diferenciación. así podríamos explicar por qué nuestros gobernantes pronuncian el grupo / tr / tal como lo pronuncian, la aguda oclusivización de la africada palatal átona de gente abc1, ciertas selecciones léxicas estereotipadas de la gente “bien” y, de manera preponderante, este descenso general del F0 que es conocido como “hablar con la papa en la boca”. las supuestas elites se diferencian de los otros grupos, no solo de los flaites y su hablar, porque conocen y perpetúan la discriminación lingüística. en palabras de godoy, “da mucha credibilidad y poder [...] para estar encima de los trabajadores”.

en ese punto, el analista del lenguaje tiene que saber tomar una decisión: o justifica esa discriminación o la problematiza. o la valida o la desnuda, para dar cuenta del sinsentido lingüístico que la moviliza y de la fuerza real que a nivel social tiene. godoy, clara y lamentablemente, no toma esta segunda opción. y el the clinic ni chista.

el momento clave es cuando el entrevistador consulta, con un afán descriptivo fonético, si hablar con la papa en la boca es más difícil que lo que, me imagino, él entiende como “habla normal”. solo que en vez de ocupar la palabra “difícil” ocupa “complejo”. “Sí, responde Godoy, el hablar con la papa en la boca tiene mayor efecto comunicativo, todo lo contrario a lo que pasa con el coa o el hablar normalmente, donde muchas veces utilizas una sola palabra para nombrar un montón de cosas. Por ejemplo, la “huevá”. La gente normal se refiere a todo como “la huevá” y eso evita que hagan el ejercicio normal de buscar el término preciso para llamar alguna cosa” [las negritas son mías]. que un fonoaudiólogo, un experto en el lenguaje, la comunicación y sus reales alteraciones y potenciaciones, hable con tanto desdén y prejuicio sobre lo que hace “la gente normal” (gente con la que él, supongo, no se identifica) indica claramente el nivel de confusión y de naturalización que tenemos en relación a la discriminación lingüística. hasta ser un “normal” (¿ser de clase media?) es pésimamente visto. absurdo e inaceptable.

godoy se esfuerza, entonces, por justificar lo injustificable, y recurre a un argumento “acústico” de dudosísima validez: “la papa en la boca tiene más modulación también y mayor trabajo. La gente que habla así requiere más esfuerzo físico que el resto de la gente que habla normal”. ¡¡curiosa transposición del argumento de que los ricos son ricos porque trabajan más que los pobres!!

la guinda de la torta viene cuando el entrevistador, jorge rojas, hace la pregunta obvia: ¿entonces los cuicos hablan mejor que los no cuicos? Godoy responde: “sí, para la gente que habla normal eso es una deformación en el habla, pero en realidad la gente que habla con una papa en la boca habla mucho mejor que el resto, porque tiene una voz y un lenguaje más trabajado”.

es innecesario, creo, explicar la confusión de niveles y valoraciones que quedan de manifiesto en las palabras del señor godoy. por ejemplo, de sus palabras se sugiere que las personas con más poder y riqueza lingüísticas del mundo tendrían que ser, sí o sí, los que trabajan su voz, como una soprano o un periodista radial. lo que sí debo destacar son dos características del discurso lingüísticamente discriminador que acá se plantean con deliciosa transparencia:

1. la discriminación lingüística se justifica de la misma manera que se justifica la discriminación social. las nociones de “trabajo”, “esfuerzo” explicarían no solo por qué ocurre la diferencia sino por qué tiene que ocurrir. así, la discriminación lingüística se naturaliza, se vuelve supuestamente obvia. se convierte en lo normal.

2. la discriminación lingüística es altamente fomentada y validada desde la academia y los expertos en lenguaje (a veces profesores de lenguaje, a veces lingüistas de tomo y lomo, a veces fonoaudiólogos, como en este caso). se ha ido creando y movilizando en nuestros medios (¡¡progresistas!!) todo un discurso discriminador que descansa en explicaciones teóricas, con supuesta valoración académica. y eso me parece muy grave. se parece mucho a la justificación de la esclavitud desarrollada por los intelectuales europeos de los tiempos coloniales o a las manera de explicar los procesos de “pacificación” y “culturalización” de mapuches, tehuelches y onas por parte de las elites santiaguinas durante el siglo xix. ho – rror.

nos creemos expertos en lenguaje y comunicación… pero somos nosotros los que profundizamos discriminación social con motivos lingüísticos. simplemente inadmisible.

EL REACCIONISMO TRANSVERSAL 01

In discriminación lingüística, discursos, lenguosos, radio universidad de chile on 22 Enero 2010 at 6:14 PM

no es que salga todos los días en la prensa chilena o en los portales de noticia, pero de vez en cuando podemos regocijarnos con que nuestros medios informativos dan espacio a la reflexión sobre el lenguaje. así, a raja tabla. en el último tiempo, han aparecido tres intervenciones sobre “cómo hablamos los chilenos”: una en radio cooperativa, una en the clinic y una en el portal web de la radio de la universidad de chile, la radio que piensa. me centraré esta vez en dicho artículo:

radio.uchile y columna de “resistencia”

tres líneas de pensamiento afloran inmediatamente en mi cabeza:

1. “el lenguaje es de todos”, como reza el nombre de cierto blog angloescrito, y por lo tanto todos pueden y deberían hablar sobre él. genial, de hecho, que de vez en cuando la escritura se vuelva metalingüística. es esencial, sin embargo, que esas reflexiones no se olviden de que la actividad verbal cumple un papel esencial y se consuma en nuestra construcción como seres que tendemos a la socialización; y digo esto porque

2. agota advertir que el único enfoque válido para referirse al lenguaje en nuestros medios es el de la normatividad, por lo general dirigido al supuesto hecho de que hablamos mal o de que otros hablan bien; enfoque reiterativo muy curioso ya que

3. esta percepción y este “análisis” del lenguaje proviene, muchas veces, desde medios que podríamos considerar “progresistas” en términos ideológicos y culturales… el reaccionismo y conservadurismo en relación al lenguaje (manifestado en líneas generales por la idea-fuerza de que el español hablado en chile, es decir en santiago de chile, es decir en los medios de santiago de chile, es decir, en…) es transversal a conservadores, liberales y estatistas, a medios de prensa faranduleros y a prensa comprometida, sale de la boca de religiosos a ultranza y de agnósticos fervorosos.

la columna de la periodista vivian lavín es de tono clásico, convencional. ya la hemos leído demasiadas veces, aunque acá adquiere un enfoque especial, dado que la opinión de lavín se enmascara como si fuera en realidad una reseña sobre la filósofa carla cordua. sean de quien sean las caracterizaciones sociales del uso del lenguaje ahí vertidas, me parecen al menos ligeras… irreflexivas… y por supuesto, discriminatorias y clasistas.

en lo personal, no creo que exista un “hablar mal” ni un “hablar bien”, al menos en los términos que este tipo de artículos plantea (con odioso énfasis en cierta variedad léxica y repetida escandalera por fonéticas que, sinceramente, son, africadas más, fricativas menos, las emisiones de todos nosotros). sí existe un “mal organizar un texto”, seal oral o escrito… y el texto de lavín está muy mal organizado. siempre puede suceder que sea yo el que no entiende ciertas movidas retóricas, pero… ¡qué tiene que ver la mención a cómo los angloparlantes discuten la manera de “decir” 2010 con lo que luego se expone! solo puedo suponer que funciona como una estrategia para convencernos de que nosotros, usuarios de una lengua incluso mejor que el inglés, nos estamos farreando la calidad intrínsica de esta lengua por el hecho de ser charlatanes copiones malnacidos chilenos. estrategia planteada, por supuesto, desde la ignorancia. no hay lengua mejor que otra en ningún sentido serio de la palabra. desde sapir, 1920, que ese juicio es certeza. y no solo una certeza lingüística, sino que sobre todo una certeza ética y humana.

el título de la columna, “zona de resistencia”, parece situar la reflexión justamente en un enfoque político, consciente, culto. pero la resistencia proviene, ¡¡curioso!!, de nuestra vanguardia intelectual. y no es resistencia: es reacción. caracterizaciones de nuestro hablar como “versión encanallada”, mutilado “hasta convertirlo en jirones” insisten en una manera de referirse al lenguaje que no entiende de intercambios situados, estratégicos, profundamente ideológicos, siempre ricos en niveles de significación y posibilidades semióticas. nuestros profundos intelectuales, qué extraño, cuando piensan el lenguaje tienden a quedarse solo con cierta mirada sobre la cáscara (cosa más curiosa en el caso de cordua, porque su biografía disponible insiste en ubicarla como una wittgensteineana de corazón).

se insiste también en el vicio de atribuir solo a la clase dirigente la cualidad de “tener que hablar bien” e, incluso en este caso, de llegar a decidir por cuenta propia “hablar mal”. un signo de poder inaudito. el fragmento del texto que indica: “la costumbre de la clase alta de imitar la manera de hablar de los analfabetos: ¿Cómo estai, loco? Son los aristócratas chilenos que hablan como patanes y, no es que no sepan imitar, pero su modelo es el problema” es, sin dudas,el más importante de toda la columna. lavín señala que esas son palabras de cordua, a lo que ella aporta: “¿Había reparado en este detalle que nos refleja la filósofa?”. La transacción social del lenguaje se ha reducido, entonces, a valores discretos [en el sentido lingüístico de la palabra, aunque no por motivos lingüísticos] y se ha definido, porque sí, que es la clase dirigente la que debería, aunque en efecto no lo hace, constituirse como la guardiana de la pureza y riqueza de este “oro heredado”. ¡con qué desfachatada tranquilidad hablan de los “analfabetos” y “patanes”, para asociarlos con, quizás, la variante morfológica más propia y hermosa del español de chile, el voseo verbal! ¡con qué ingenua esperanza de “agudeza” describen la incapacidad de nuestros políticos de organizar bien sus discursos políticos y asocian dicha pobreza ideológica y discursiva con nuestra aspiración de la “s” y la ausencia de verbos esperables en ciertas emisiones situadas!

el summus del “progresismo” de estas visiones es también, a esta altura, ya un lugar común. “los” colombianos, “los” peruanos sí que hablan bien. esa visión se siente “progresista” porque es integradora y políticamente pone como ejemplo y motivo de admiración a personas que socialmente son, por lo general, sobre todo en discursos mediales, mal tratadas y nada de valoradas. es, digámoslo claramente, un buen reconocimiento político, pero ingenuo -quiero insistir en esa palabra- e ignorante lingüísticamente hablando. en su esencia, la realidad discursiva del lenguaje, la naturaleza intersubjetiva, relacional y semiótica de la palabra, es la misma entre dos ocoínos conversando o entre dos chiclayanos. nada hay en las personas usando el lenguaje que las vuelva superiores o inferiores a otras, o que las someta o libere a problemas y desafíos que las distinga de personas de otras comunidades. ¿qué puede llegar a significar que un jamundeño “hable mejor” que un rabucano? eso nadie lo logra decir. lavín lo relaciona con “modular hasta las ese”, “resistencia cultural en la que no aceptan anglicismos”. “omisión del seseo español” (sic) que da paso a “singulares entonaciones y palabras”. en fin. confusión de niveles, autoflagelación al máximo, incomprensión profunda de lo que es el lenguaje.

(jamundeños en plena conversa)

el acento local (llamémoslo así) de cada espacio urbano y rural de américa es, que quede claro, una cazuela deliciosa que a todos nos debería sorprender, mover a admiración, orgullo (por el propio) y reconocimiento (por el del otro, sea cual sea). es música para el oído atento y curioso. es desafío conceptual para la mente viva y tolerante. es diversidad real, nacido de las bases y que se resiste, porque está vivo de verdad, a las estandarizaciones y normalizaciones que intentan imponer los medios y los estados. no necesita de “diversidad en la unidad” para enriquecerse. no necesita “ser mejor a” para valorarse. vive porque es lenguaje y es humano, y porque es humano cada acento es complejo y le pertenece a quien lo movilice. ahí está la verdadera resistencia. cuántos millones de personas discriminadas por su lenguaje, por su acento, y sin embargo ese acento tan fuerte y tan propio que perdura.

qué gran pena la discriminación lingüística; absolutamente canalla si proviene de personas que se consideran humanistas.