christian peñaloza castillo

LOS DOS FELIPE Y LA CUESTIÓN EDUCACIONAL (I PARTE)

In discursos, educación, Felipe Camiroaga, Felipe Cubillos, manifestaciones on 5 septiembre 2011 at 12:40 AM

El Mercurio, en la portada de su edición de este domingo 04 de septiembre de 2011, destacaba con letras cursivas un fragmento de un escrito de Felipe Cubillo: “Soy un indignado, porque trabajamos sin descanso para que ningún niño chileno perdiera su año escolar 2010 y, junto a mucha gente, lo logramos. Pero, un año después, vemos que miles de nuestros jóvenes están a punto de perderlo”. Esta portada apareció solo horas después de que el ministro Allamand señalara que no habría sobrevivientes del accidente aéreo en Juan Fernández, accidente en que el señor Cubillo perdió su vida, y horas después de la trascendental reunión entre el presidente Sebastián Piñera y los estudiantes movilizados por Educación Pública transversal, gratuita y de calidad. El Mercurio, entonces, entiendo, se la jugó por focalizar el legado de Felipe Cubillos en el plano educacional, dada la coyuntura nacional que estamos viviendo, y, de paso, aprovecha de editorializar su propia postura frente al conflicto estudiantil a través de las palabras de fallecido empresario.

Lo cierto es que en ese vuelo no iba un solo Felipe, como sabemos, ni iba una sola visión sobre el modelo de educación del país. Cubillos y Camiroaga habían planteado con anterioridad a su fatídico viaje sus convicciones personales en relación al tema y, vistas sus posturas intelectuales con calma, podríamos decir que estaban más bien en veredas opuestas. Quizás lo más simbólico de lo que pasaba ese viernes en ese avión es que estas dos visiones antagónicas iban juntas, aparentemente dialogando, con el fin de aportar a Juan Fernández mejores condiciones de vida (que las que el Estado les está asegurando). Veo muy interesante, entonces, revisar en profundidad los discursos sobre la cuestión educacional que les conocimos a estos dos Felipe.

Felipe Camiroaga

Julio de 2011, videograbación de apoyo al movimiento estudiantil

Hola, Soy Felipe Camiroaga y quiero aprovechar esta instancia para dar todo mi apoyo desde mi cabeza, desde mi corazón, desde mi alma, a los estudiantes chilenos. Creo que han dado una lucha impecable, creativa, sensible, tremendamente valiente que, de verdad, como chileno, me siento con un orgullo gigante. Creo que la educación no puede ser un negocio para nadie y también creo que la educación es lo que cambia este mundo de raíz. Creo que pueden lograr un cambio histórico, un cambio tremendamente necesario y que paradójicamente no nace de los que tiene que nacer, de la autoridad, sino que nace de ustedes. Así que de corazón mi apoyo a los estudiantes chilenos.

A muchos comentaristas de las expresiones de Camiroaga les ha llamado la atención que, detrás del animador televisivo de matinales, hubiera un personaje público que de vez en cuando se la jugara por manifestar con meridiana claridad su postura sobre los temas nacionales, conducta claramente atípica en el medio en que se desenvolvió. Desde mi perspectiva, hemos naturalizado absurdamente esa situación, de modo que el posicionamiento de Camiroaga sorprendía a varios, cuando en realidad lo que no deberíamos considerar ni normal ni obvio es que los persoanjes televisivos no tuvieran una opinión política informada y seria sobre el país.

En este mensaje en particular, Camiroaga expresa con una notable economía de recursos mensajes directos que le hacen mucho sentido al movimiento estudiantil. Destaco, por ejemplo, dos expresiones altamente ideológicas, pero que en su discurso suenan a amables consignas televisivas:

1. La educación no puede ser un negocio para nadie

2. Pueden lograr un cambio histórico, un cambio tremendamente necesario y que paradójicamente no nace de los que tiene que nacer, de la autoridad, sino que nace de ustedes.

Si la primera expresión aún podríamos considerarla una frase para la galería (otro tema sería ver el grado de compromiso y convicción profunda que una definición anti lucro significaba para Camiroaga), la segunda me parece completamente novedosa desde la perspectiva de un comunicador social: ahí hay un sutil llamado a la desobediencia civil. Es decir, las palabras de Camiroaga no solo son un apoyo, sino un aleonamiento: de este gobierno, de estas autoridades, no esperen nada. Es significativo que segundos antes haya manifestado no solo la simpatía hacia los estudiantes sino la admiración (“siento un orgullo gigante”). ¡Qué común ha sido este discurso al dicho por tantos de nosotros y de generaciones anteriores que ven en estos estudiantes el reflejo de lo que no nos atrevimos a hacer! Hay algo raro en eso, algo sobre cómo los “adultos post-30″ estamos valorando el movimiento actual desde el reconocimiento implícito de que nosotros no tuvimos ni el cuarto de valentía ni lucidez de la generación  actual y proyectamos ese sentimiento en “orgullo” por los jóvenes y adolescentes de ahora.

Lo otro que llama discursivamente la atención del mensaje de Felipe Camiroaga es su alta modalización a través del “creo”. Si hago el ejercicio de modificar esa constante marcación de su discurso como una impresión intelectual personal, y no como una certeza, podríamos tener:

Quiero aprovechar esta instancia para dar todo mi apoyo desde mi cabeza, desde mi corazón, desde mi alma, a los estudiantes chilenos. Han dado una lucha impecable, creativa, sensible, tremendamente valiente que, de verdad, como chileno, me siento con un orgullo gigante. La educación no puede ser un negocio para nadie y la educación es lo que cambia este mundo de raíz. Pueden lograr un cambio histórico, un cambio tremendamente necesario y que paradójicamente no nace de los que tiene que nacer, de la autoridad, sino que nace de ustedes.

No es el contenido lo que cambia al sacar todos los “creo”: es la proyección de una seguridad o de una verdad que se asume solo personal. La presencia de tanto “yo creo” quizás sea un signo del discurso timorato más propio de nosotros, generaciones mayores por años impávidas, inherentemente transicionalistas. Sería un buen ejercicio revisar cómo andan las modalizaciones en Giogio Jackson, Camila Vallejo, Francisco Figueroa: podría apostar que este tipo de estrategia aparece mucho menos en sus discursos, a favor de enunciados derechamente asertivos. ¡Son las nuevas generaciones discursivas del país!

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  1. Amigo, pensé lo mismo que tú hoy. Lo puse en facebook antes de leer tu blog. felipe Cubillos, indignado y todo, consideraba que la educacion era la base para hacer de Chile un país más justo.

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